martes, 12 de junio de 2012

10 de junio Día de la Seguridad Vial



 En el período 2009-2011, los muertos en el tránsito disminuyeron un 8 %. Es una muy buena noticia, ya que significan 650 vidas preservadas, mucho dolor y pérdidas, humanas y materiales, evitados. No obstante es un porcentaje pequeño y no debemos cesar en hacer esfuerzos para lograr salvarlos a todos. La Agencia Nacional de Seguridad Vial comenzó a implementar diversas medidas en la dirección correcta, entre las que se destacan:
  • Procurar una mayor y más responsable fiscalización del cumplimiento de la ley en temas claves: exceso de velocidad, alcoholemia, uso de cascos y de cinturones de seguridad.
  • La promoción  de  la licencia nacional  de conducir , a otorgarse  previa formación de los conductores.
  • El tratamiento legislativo que lleve a la incorporación de los delitos contra la seguridad vial
Sin embargo, en contraste con esos aspectos positivos, se han agravado algunos problemas, entre ellos:
  • Se duplicó el uso de los celulares por parte de los conductores, y se triplicó por parte de los peatones, desde 2007 al 2011, según  estudios de Luchemos por la Vida.
  • Se multiplican los  muertos en motocicleta o ciclomotor en todo el país, en muchos casos por no usar el casco, lo que pese a su obligatoriedad, no se controla ni sanciona en la mayoría de las ciudades y pueblos del interior, ni en los alrededores de Buenos Aires.
  • Trágicos siniestros ferroviarios, con decenas de muertos, desnudan las falencias y postración de un sistema de transporte  que debería ser el más rápido y seguro.
Temas estos, que muestran, una vez más, la necesidad imperiosa de mejorar e intensificar los controles y sanciones. Para ello es esencial el compromiso permanente de las autoridades municipales, provinciales y nacionales de todo el país, policías y agentes municipales, jueces de faltas, etc. que profundicen y sostengan en el tiempo esta transformación cultural que tenemos que lograr en nuestro tránsito; promover la educación vial sistemática y continua en los programas de estudio y con capacitación a los docentes, un otorgamiento serio y responsable de las licencias de conducir, un mejoramiento sustancial de la infraestructura vial y la planificación urbana que asegure un tránsito fluido, ordenado y que minimice el riesgo de los más vulnerables.